El crecimiento urbano de Huancayo y de todas las ciudades del Valle del Mantaro, han venido siendo espontáneas y desordenadas, conformado bolsones poblacionales rur-urbanas sin la dotación de servicios básicos, ni el abastecimiento de infraestructura urbana, como equipamientos de uso público, en lo social, económico y recreativo, ni en la dotación de pistas y veredas, etc. Pero expandiéndose por todas partes, fundamentalmente en el eje Huancayo - Chupaca, así como a lo largo de las márgenes derecha e izquierda del Río Mantaro.
Este tipo de crecimiento en los últimos 30 años se ha producido de manera explosiva con centros urbanos de las zonas sur y norte de la ciudad, rebasando las fronteras de la lógica urbana, dispersándose por todos sus extremos, uniéndose físicamente con los poblados aledaños que lo circundan, formado así el gran fenómeno de conurbación, y con ella la gran metropolización de Huancayo, que se encuentra en esa dinámica de expansión urbana desmedida.
Los gobiernos locales son los llamados en organizar este tipo de fenómenos adecuando el espacio físico y los usos de suelo tanto de las ciudades y del territorio de su ámbito jurisdiccional mediante la planificación a nivel de acondicionamiento territorial y a nivel de desarrollo y ordenamiento urbanístico, legalmente establecidos desde la Constitución Política del Estado, la Ley Orgánica de Municipalidades, el Plan Nacional de Desarrollo Urbano, el Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano y otros instrumentos de gestión que conllevan hacia una adecuada estructuración de los fenómenos de urbanización, con propósitos de ordenar adecuadamente todo tipo de crecimiento de los asentamientos humanos en relación a los recursos inherentes al territorio, dependiendo de su magnitud física y su dinámica económica.
Es importante destacar que Huancayo y las principales ciudades del Valle del Mantaro como Jauja Concepción y Chupaca, han establecido como patrón de consolidación urbana a un proceso espontáneo e informal de la ocupación del suelo, con ello el crecimiento físico desordenado e improvisado en todos sus extremos, en competencia directa y agresiva contra las áreas agrícolas y la biodiversidad de las áreas naturales periféricas a las ciudades.
Las consecuencias de esta improvisación del crecimiento urbano, conllevan al déficit de los servicios públicos y dotación de infraestructura urbana, que son muy escasos y de apremiante necesidad.
Esto es el reflejo de las deficiencias existentes en la planificación de nuestras ciudades, todas desarticuladas, y cada una de ellas encaminando rumbos dispersos e incongruentes sin la concordancia integral de un sistema urbano del valle del Mantaro y sin la tutela de un ente rector e integrador del desarrollo urbano. Donde las ciudades crecen inconteniblemente, de manera espontánea y carente de una planificación integral entre sus cuatro provincias con sus ciudades más importantes.
Por lo que se hace necesaria y urgente la planificación del valle a nivel de un plan de acondicionamiento territorial, basado en una alianza estratégica entre las diversas municipalidades de las cuatro provincias organizadas en mancomunidad y con el respaldo financiero del Gobierno Regional.
Por otro lado, también es importante señalar que el mencionado crecimiento explosivo de Huancayo, viene generando desde hace varias décadas un incontenible proceso de conurbación, que se va uniendo con las poblaciones aledañas, y va conformado una gran metrópoli. Por lo que se comprueban nuestros postulados de hace 20 años, en el que preveníamos para los años 2000, que Huancayo metropolitano ya no serán únicamente los tres distritos tradicionales como Huancayo, El Tambo y Chilca, sino, a ellos se sumarán otros diez distritos más, como Chupaca, Pilcomayo, San Agustín de Cajas, Huancán, Huayucachi, Sapallanga, Pucará, Viques, Sicaya, Huamancaca Chico, Tres de Diciembre, etc. con ello la conurbación física de poblaciones o unión de dos provincias metropolitanas entre Huancayo y Chupaca.
Este tipo de crecimiento conlleva a la formulación de un Plan de Desarrollo Metropolitano de Huancayo o “PLANDEMET”, en forma conjunta con la ciudad de Chupaca, por la mencionada conurbación o la continuidad física, social y económica, ambas que superan en forma conjunta a más de medio millón de habitantes y olvidemos para siempre el llamado Plan de desarrollo urbano, (o anteriormente el Plan Director) que tiene un alcance limitado y ya cumplió su rol que felizmente fenece este año 2011.
Para la viabilización de este gran propósito es importante también la formación de una alianza estratégica y concertada entre ambas municipalidades, de manera asociativa, es decir se trata de la conformación de otra mancomunidad municipal, en concordancia al DS 004- 2011- VIVIENDA publicado recientemente el 17 de junio del presente año, en cuyo artículo 6 establece la necesidad de un plan de desarrollo metropolitano para orientar la gestión territorial y el desarrollo urbano de las áreas metropolitanas conformadas por jurisdicciones distritales, cuyas interrelaciones forman una continuidad urbana, las mismas que pueden involucrar a dos o más provincias, como en este caso Huancayo y Chupaca.
Pues, esta tarea es urgente, y es la aspiración de una gran misión de carácter visionario del desarrollo urbano, que esperan nuestras ciudades para los próximos 20 años, la misma que estará a cargo de las autoridades de los gobiernos locales que empezaron su gestión en enero de este año 2011, fundamentalmente a los mandatarios de las provincias de Huancayo y Chupaca.
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