La calidad ambiental es uno de los factores más importantes en la calidad de vida de la población, por lo que, los recursos naturales han de ser utilizados de la manera más adecuada e impecable, libre de todo tipo de residuos de origen antropogénico, por tanto es necesario que los desechos sobre el agua, el aire y el suelo, conserven las cualidades sustantivas para mantenerse optimas en caso de recibir determinado tipo de contaminantes y tenga la capacidad de regenerarse. De lo contrario, generará impactos negativos, fundamentalmente contra la salud humana, así como contra la flora y fauna de nuestros ecosistemas naturales y urbanos.
Bajo estos principios, es de nuestra preocupación que siempre el manejo de los residuos sólidos sean bien llevados en todas sus fases, ya sea desde el momento del barrido, recolección, transporte hasta la disposición final. Por lo que es imprescindible el tratamiento en su última fase, bajo un proceso minucioso, a través de una planta adecuadamente equipada, con maquinarias que garanticen una óptima calidad ambiental, tanto en el suelo, en el aire, como en el agua.
Manejado de esta manera, los residuos sólidos no serán un problema y no habría motivo de dudas ni temores en las comunidades, pero lamentablemente, las experiencias que mas calaron en la población fueron los malos ejemplos que se suscitaron durante los años 90 y principios de los años 2,000, que generaron grandes perjuicios ambientales a las poblaciones aledañas a los botaderos y rellenos sanitarios, que funcionaron hasta ese momento técnicamente mal llevados.
Tales temores continúan aún hasta el día de hoy, con ingredientes extremadamente politizados de oposición, como azuzamientos y satanizaciones todas llenas de confusiones del tema, entre planta de tratamiento, relleno sanitario y botadero.
Esta oposición, tampoco formula alternativas, sin embargo son muy nocivos en el ambiente político, no obstante a que se vienen formulando soluciones de construir una planta de tratamiento de residuos sólidos con maquinarias que garanticen una adecuada calidad ambiental, con cero gases y cero lixiviados. Es decir, es la práctica politizada de la “oposición por oposición”, con argumentos trillados nada demostrados ni técnica ni científicamente, como la contaminación de manantiales, ríos, pastos naturales, etc.
También se suma a ello, el boicot de algunos medios de comunicación politizada e irresponsables, que no les interesa la solución de los problemas de la ciudad, sino más son los apetitos personales de sus conductores de reintentos a postular nuevamente como candidatos y que aspiran a vivir siempre de la política.
La solución del problema está dada para la construcción de la planta de tratamiento de residuos sólidos, con las maquinarias que ya están en Huancayo, las mismas que garantizan una absoluta calidad ambiental sana y buena, pero es tan grande la mezquindad política de la actual gestión municipal, de no proseguir con lo avanzado, bajo argumentos inconsistentes. Contrariamente a ello tampoco nos muestran la solución alterna que obviamente no la tienen.
Con ello se está llegando a una especie de espiral de marchas y contramarchas, es decir que, se avanza saludablemente un buen trecho como en Lastay y Añaspampa y luego se retrocede y así la solución de las cosas se viene convirtiendo en el “eterno problema de los residuos sólidos”.
¿En estos próximos tres años y 6 meses se solucionará el problema?
Así como van las cosas más parece que no.
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